martes, 16 de abril de 2013

El ripio


    Me pregunto si saldrán del ordenador estas breves páginas, no sé si podré resistirme a la tentación de la “corrección infinita”, a la que tiendo por combustión espontánea. Tal y como Plutarco huye del hiato, en mis trece yo temo a los pareados. Con paciencia corrijo y corrijo, pero no es seguro que al final del párrafo no me espere un ripio. A veces sueño con todo esto, me despierto y grito.

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