domingo, 12 de mayo de 2013

Los libros de arriba

   Antes ordenaba mis libros en apretados estantes. Llegué a reunir una importante colección de cuentos de misterio y terror, y otra aún más extraña con ediciones del Fausto. En todas las paredes, y hasta el techo, aprovechaba cualquier espacio para colocar más y más volúmenes, porque bastaba con una escalerilla o algún taburete para llegar a los libros de arriba. Luego vino el accidente y el confinamiento en esta silla de ruedas. Ahora recorro sin tregua la casa, repitiendo de memoria unos títulos a los que no alcanzo. Los que quedan a la mano tampoco me interesan.


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