sábado, 25 de mayo de 2013

Purgatorio

   Otra vez estuvo aquí el ángel de la cara de niño. Vino con dos libros y un aire casi diría perverso, pero claro, no es ésa la palabra.
   — A ver si aciertas ahora —me retó enseñándome un libro en octavo, de tapas encarnadas y con una ampulosa cruz repujada en el lomo. Luego sacó una especie de fardo sucio en gran folio, forrado con piel de borrego.
   Señalé este último.
   — ¡Pero cómo! —exclamó sorprendido.
   Pronto volverá, transparente como una gota de agua, él y sus tontos acertijos; yo acertaré de nuevo y él pondrá su cara de éxtasis, como caído del cielo. Supongo que me queda una buena temporada en este Purgatorio de primer grado.

 

1 comentario:

  1. Sabía que elegiría ese libro... Yo también lo hubiera elegido.

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