miércoles, 5 de junio de 2013

El cuerpo glorioso

   Una especie de cicerone lo recibió con alegría.
   —Como ves, la resurrección es completa -exclamó acercándose con los brazos abiertos, parecía que iba a darle un abrazo.
   El difunto se miró las manos y las piernas.
   —¡El cuerpo glorioso! -confirmó con asombro.
   El guía le sonrió de nuevo:
   —Nunca comprendimos todas esas dudas sobre la resurrección de la carne…
   Empezaron a caminar juntos. Al final del camino, como entre la niebla, se perfilaba un arco resplandeciente. El recién llegado inclinó la cabeza, esforzándose por transmitir un poco de vigor a sus piernas entumecidas y poder alcanzar al otro, cada vez más adelantado. Lo cierto era que, una vez pasada la sorpresa inicial, resultaba decepcionante llamar "cuerpo glorioso” al saco de huesos y músculos flojos que lo habían arrastrado a la tumba. Empezó a entenderlo al comprobar que la temperatura estaba subiendo. 

4 comentarios:

  1. Buena sorpresa le espera a "El cuerpo glorioso"...
    ¿Será una condena o una recompensa? ¿Qué es mejor la frialdad del cielo, o el calor abrasador del infierno?
    Ah, por cierto, soy la tía de una alumna tuya Benito. Soy bióloga y trabajo en la Delegación Territorial de Agricultura, Pesca y Medio Ambiente de Málaga. Perdona que no me haya presentado antes ;)

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  2. Benito, por aquí estamos algunas Baba-yagas enganchadas a tus desasosegantes pesadillas. Molan.

    Y en cuanta a tí, Elvira, justo a la hora del recreo hemos estado hablando de tí....contigo....

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  3. Gracias Baba-yagas, un placer saber de vosotras. Elvira, espero seguir leyendo tus comentarios, ya comentó L que conocías el blog.
    ---- Esta vez no era el filósofo travieso gastando bromas, nos ha engañado de nuevo... :) ------

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  4. Ummmm!!!! esto tiene ya tantos giros argumentales....no sé, no sé...

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