miércoles, 26 de junio de 2013

Mucho carácter

  Se los reconoce por sus manos aflautadas. Hablan lenta y pausadamente, aspiran, meditan, siembran dudas sobre la tesis del contrario, pero evitan el ataque directo por mucho que lo estén incubando. Si te apuntan con el rifle, colocan una lupa en la mirilla para que compruebes la claridad de su mirada. Sólo defienden a quienes los defienden. Exigen cariño, y cuando lo obtienen lo guardan en cajitas clasificables. Enseñan mucho, no desaprovechan oportunidades para dar una lección. Nunca olvidan.


3 comentarios:

  1. Benito, este minicuento me ha recordado a un profesor de genética que tuve en la Universidad. Era un tanto extraño, y un día nos enteramos de la causa de dicho comportamiento...
    Con el tiempo asistí a varias conferencias,
    coloquios, etc... en los que él intervino. Era toda una eminencia, y lo has descrito a la perfección.
    Gracias por recordarme mi etapa universitaria, ya la tenía casi olvidada :)


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  2. No me atrevo a decir si esta breve, pero intensa, descripción se corresponde con alguien conocido, pero me ha producido una grata sensación al leerla. Muy conseguida. ¡Excelente!

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  3. Uno de mis libro preferidos de Elias Canetti se llama "Cincuenta caracteres" o "El testigo oidor", y creo que le debo el origen de este tipo. Ved, por ejemplo "El Bibliófago"

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