domingo, 12 de octubre de 2014

11 - X - 2014

   Al fin es sábado. Nada más levantarme enciendo la máquina y así, para cuando acabo de lavarme la cara, puedo ya comprobar si hay correo en la cuenta principal o en el gmail. Pongo el Twitter (no dejaré de actualizarlo todo el rato) y consulto los titulares de los periódicos. Las cosas, más o menos, siguen donde siempre: los de la yihad cortando cuellos, los bancos robando a todo el mundo, los catalanes quejándose y el ébola llamando a la puerta... Debería dejar la lectura atenta para el desayuno; pero paso frenéticamente de El País a El Mundo y de Sur a Público, miro también La Vanguardia, ABC y hasta The New York Times y Le Monde, cada uno con su particular visión del universo. Intento abstenerme de los comentarios de los lectores, pera no lo consigo. Después le toca a las páginas y foros de cine, compruebo si editan mis comentarios en filmaffinity y si los votan negativamente, reviso los próximos lanzamientos en blu-ray, leo los blogs cinéfilos a los que estoy suscrito, y por supuesto mantengo mis propios blogs y los del instituto, sigo los enlaces de los tweets más interesantes, recibo correo basura, pongo música en Grooveshark y cuando estoy en mitad de la mañana, en ayunas, con los ojos secos y una cierta inclinación al disparate, dejo por fin el ordenador.
   Me dejo caer en el sofá, dudando entre ducharme, desayunar o tirarme por el balcón. Suena el WhatsApp.


No hay comentarios:

Publicar un comentario